Koreeda divide a la crítica en Cannes 2026 con "Sheep in the Box"
La crítica se encuentra dividida ante la incursión del japones Koreeda en la ciencia ficción. Mientras algunos la consideran una obra maestra humanista y conmovedora sobre el duelo, otros la ven como una entrada menor y excesivamente sentimental en su filmografía. Lo que es unánime es el elogio a las actuaciones de Haruka Ayase y el debutante Rimu Kuwaki, así como la belleza visual de la cinta. El punto de mayor conflicto es el tono: lo que para unos es una reflexión poética y delicada, para otros resulta empalagoso o carente de la fuerza emocional habitual del director.
Lo bueno: Reflexiva, conmovedora y a veces divertida sobre la coexistencia con máquinas. Arte y ensayo con gran corazón y encanto para el público.
Lo malo: Narrativa dispersa. Demasiado sentimentalista y banda sonora que a veces empalaga.
Lo bueno: Cinematografía nítida con luz natural hermosa. Dirección de niños excepcional. Toques futuristas sutiles y humorísticos al inicio.
Lo malo: Temáticamente vaga. Falta de recompensa emocional. Desarrollo lento en su parte media. Banda sonora empalagosa.
Lo bueno: Un “prodigio lo-fi” que evita clichés del género. Exploración profunda de cómo la tecnología ayuda y daña el proceso de duelo. Ritmo meditativo.
Lo bueno: Actuación infantil impecable. Uso inteligente de El Principito para criticar la delegación de la imaginación a la IA.
Lo malo: Emocionalmente atrofiada. La película más fría de Koreeda. Visuales y música que aplanan y sofocan la historia en lugar de realzarla.
Lo bueno: Un cuento de hadas hermoso sobre la pérdida. Actuaciones extraordinarias. Estudio profundo, ligero y sorprendentemente catártico del duelo.
Lo malo: Demasiado gentil, lo cual podría interpretarse como falta de tensión para algunos.
Haruka Ayase es ampliamente elogiada por su interpretación de la madre arquitecta, Otone, aportando una dulzura natural. El niño robot, interpretado por Rimu Kuwaki, es descrito como una revelación bajo la dirección de Koreeda.
El título proviene de El Principito, específicamente del dibujo de una caja donde se supone que está el cordero, simbolizando la necesidad de la imaginación frente a un futuro cada vez más literal y tecnológico.
Mientras Ryuto Kondo recibe aplausos por la fotografía, la música de Yuta Bandoh es un punto de fricción, ya que la consideran intrusiva y demasiado empalagosa.
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